Las crisis del capitalismo (en plural)
¿La crisis del capitalismo? ¿En serio? Y seguro tú crees que es la primera, ¿no?
Pana, no seas ingenuo. El capitalismo ha pasado por varias crisis a lo largo de la historia, en todos los países, reinos e imperios donde ha prevalecido como doctrina económica. ¿Por cuántas crisis ha pasado el socialismo/comunismo en los países donde se ha aplicado? Exacto, por exactamente una. Porque después, desaparece. Así que no me jodas, el capitalismo no va a morir por la crisis por la que está pasando ahora, ni va a dar lugar para que los países hoy capitalistas se conviertan al socialismo.
Se solicita libertador, con caballo propio
Hay un par de cosas que hay que reconocerle a este gobierno: haber despertado el interés por la política en una gran mayoría de los venezolanos y darnos grandes clases de historia. Sobre todo de los episodios de la historia que al gobierno le conviene que conozcamos.
Llama entonces la atención que se hable de asuntos como “la segunda independencia”, “la independencia definitiva”, y similares, porque un supuesto imperio nos está oprimiendo y es el culpable de todos los males que tenemos. Y la verdad, reflexionando sobre todo esto, no he tenido más remedio que admirar muchísimo más a Simón Bolívar, y todos los que lo acompañaron en la gesta de la (primera) independencia.
Veamos, según nos enseñan desde el colegio, la revuelta empezó el 19 de abril de 1810, con la creación de la junta aquella de gobierno, siendo Bolívar un muchachito a punto de cumplir 27 años. En julio del año siguiente se firma el acta de independencia, y se inicia formalmente la guerra contra el imperio español, de lo cual acabamos de celebrar 200 años. Un largo camino llevó hasta el 24 de junio de 1821, donde la historia reconoce la culminación del proceso emancipador. Podemos sin embargo extender esto hasta el 24 de julio de 1823 donde se produce la última batalla de la guerra de independencia: La Batalla Naval del Lago de Maracaibo.
El anterior repaso histórico nos indica que Bolívar (y sus panas) liberaron al país en 13 (léase TRECE) años. A caballo, sin petróleo, sin mucho acceso a los recursos del país, y además rodeado de un montón de traidores (y esto último lo dice el presidente a cada rato). Y el pana no sólo liberó a Venezuela, sino a un montón de países vecinos (eso le tomó un poco más de tiempo, seamos justos). Durante el proceso tuvo, además, tiempo de escribir cartas, reflexiones, y hasta de tener, al menos, una novia.
En esta segunda independencia no nos va tan bien, por lo visto. En el pasado el imperio se llevaba nuestros recursos. Hoy se lo vendemos a más de 100 dolares el barril. Hoy no andamos a caballo. Tenemos tanques, aviones rusos y chinos, cada vez más armamento, y hasta submarinos. Pero vamos, que en el mundo civilizado de hoy, nosotros que somos un pueblo pacífico, no vamos a independizarnos a tiros, ¿eh? Pero coño, tenemos control del petróleo y todos los demás recursos naturales. Tenemos tierras fértiles como para lograr desarrollar un buen autoabastecimiento en el mediano plazo. Tenemos aliados internacionales, y revolucionarios comprometidos con el gobierno, rodilla en tierra con Hugo.
Y a pesar de eso llevamos 12 (léase DOCE) años en este proceso, y nada que nos “independizamos”. Y pana, Bolívar a caballo, sin recursos, y con pocos amigos, lo hizo en 13. ¿Soy el único que piensa que este gobierno, por decir lo menos, ha sido inepto? Porque de verdad, decir que todos nuestros problemas son culpa del capitalismo y del imperio es reconocer que dependemos de ellos, ¿o no?
De verdad, no puedo creer que Bolívar haya podido construir una nación en 13 años y Chávez nos diga que le proceso de emancipación del nuevo imperio debe esperar hasta el 2031. No me jodas.
Claro, Bolívar nunca perdió tiempo haciendo vallas para que lo dejaran trabajar!
Tóxico
Hace tiempo me contaban una historia de una mujer que cada día le ponía a su esposo una pequeña dosis de un veneno. Pero no, su intención no era matarlo, sólo quería que él estuviera permanentemente enfermo. Esta mujer cuidaba diligentemente a su marido. Lo mantenía cómodo, bien atendido, aseado y alimentado. Pero también enfermo.
Todas las mañanas, a las diez y quince, puntualmente, lo llevaba en su silla de ruedas a la terraza de su casa, a tomar el sol. Y allí, mirando el paisaje radiante, ella sonreía. Sonreía con la seguridad de que él siempre la necesitaría. Y que ella seguiría a su lado, día a día, cuidándolo con abnegación. Y que él así, indefenso, jamás dejaría de necesitarla.
Aterrador, definitivamente.
Y bueno, cada vez que se va la luz, que nada funciona, que el país se deteriora, y que el gobierno aparece con actitud salvadora, anunciando sus novedosísimos planes para ocuparse, para cuidar del país, para ser imprescindible, yo recuerdo a aquella señora, a las 10:15 de la mañana, mirando el paisaje con su marido. Haciéndose indispensable.
Aterrador, definitivamente.
¿Déjenlo? trabajar
Aparentemente a lo largo de todo el país han estado colocando unas simpáticas vallas blancas con un GRAN texto en rojo que dice “Déjenlo Trabajar” con un simbolito arriba de la letra “o” que bien podría ser una boina roja o la cresta de Condorito. Dado que vivimos en Venezuela, y no en Chile, y que además todos sabemos que Condorito no es muy dado al trabajo, debemos suponer pues, que la boina roja hace alusión al comandante presidente líder absoluto de esta nación bolivariana y de democracia participativa y protagónica, por la gracia de Dios (y del pueblo, claro).
Lo más interesante de esta valla, es que tiene dos implicaciones importantes: primero, no se deja trabajar al presidente, y segundo (derivado además de la primera), que el presidente no ha trabajado. Con la primera, no puedo estar de acuerdo. Con la segunda, no hay que estar o no de acuerdo, simplemente es evidente.
Ahora bien, lo que de verdad molesta, es que le quieran ver a uno la cara de pendejo, en tamaño de valla de 8 paños. Veamos, señores autores de la valla:
- ANC durante el años 1999, con una mayoría absoluta de miembros partidarios del chavismo, que elaboró la “mejor constitución del mundo”.
- Diversas leyes habilitantes desde 1999 hasta hoy (no recuerdo la cantidad exacta, la verdad).
- Casi el 100% de la AN desde 2005 hasta 2010
- Mayoría simple en la AN a partir del 2011
- Casi la totalidad de las gobernaciones entre 2000 y 2008, y mayoría de gobernaciones, desde 2009 hasta hoy
- Según ustedes, la mayoría “del pueblo”
- La mayor renta petrolera de la historia en los últimos 12 años
- Un TSJ que, de acuerdo a confesión propia, está en su mayoría identificado con el proceso revolucionario
- Una Fuerza Armada también identificada con el proceso revolucionario
Entonces, díganme ustedes, como mínimo, ¿quién coño no lo deja trabajar? Porque con todo lo anterior, si de verdad no te dejan trabajar (o el trabajo se hace mál) no es culpa de nadie más que tu propia gente, mi pana.
Entonces, yo humildemente propongo un pequeño cambio en el slogan, que partiendo de esa premisa de que no se ha trabajado, diga mas bien “Háganlo Trabajar!”
hipócritas, de acá y de allá
Venir a decir a estas alturas que quienes hoy bombardean Libia son los mismos que ayer fueron sus aliados, es poco más que descubrir el agua tibia. Decir que esa actitud es hipócrita, es poco menos que obvio. Pero no pequemos de superficiales pensando que lo hipócrita es que haya una intervención armada hoy contra Gaddhafi. De hipócrita y amoral podría tacharse, en todo caso, una interesada tolerancia que se tuvo en el pasado reciente con el megalómano del libro verde.
Hipócrita sí es, algunas veces, tomar la posición facilista de comparar a Gaddhafi con Ben Alí o con Mubarak. No porque estos no fueran tiranos, que lo eran, sino porque no hace falta ir muy atrás en las noticias para ver un video de Mubarak donde casi pedía el chance de poder quedarse hasta las elecciones. Tal vez con actitud orgullosa, tal vez desafiante, y tal vez después de haber cometido errores, muchos errores, en el manejo de la crisis. Pero nunca ofreciendo la muerte, destrucción y persecución a sus enemigos, o incitando a una guerra civil en su propio país. Así que, la pregunta retórica de por qué se ataca Libia y no se atacó Egipto o Túnez es, cuando menos, un insulto a la inteligencia.
Hipócrita también es, por supuesto, venir con esos cuentos de que yo no apoyo la intervención armada en ningún país, así que no estoy de acuerdo. Y se acentúa la hipocresía con cinismo cuando además se afirma “claro que no apoyo a Gaddhafi, había que detenerlo, pero no así”. ¿Ah no?, amigo genio, ¿entonces cómo? Y no es que yo sea guerrerista, ni mucho menos, pero lo que faltó fue ofrecerle un premio al tipo, a ver si se iba, o al menos tomaba una actitud conciliadora. Entonces, no me jodas y, cuando vengas a decir que no “deberían pararlo, pero no así”, mejor trae un cómo, o no pierdas las hermosa oportunidad de quedarte en silencio.
Y finalmente hipócrita, muy hipócrita, es venir con la eterna y gastada pregunta entre ingenua y tonta de “¿por qué critican lo de Gaddhafi y no lo de Israel en Gaza?”. Y no es que no sea una observación válida, para nada. Pero dime por qué tú, genio de los derechos humanos, sólo sacas a colación lo de Gaza cuando fastidian a algún tirano en el mundo? ¿Qué haces tú (o los gobiernos que apoyas) el resto del tiempo, por defender a los desprotegidos de Gaza o mejorar su situación? Cuando puedas responder a eso, háblame de valores e hipocresía. Que hasta ahora, los únicos presidentes que he visto sentando en la misma mesa a israelíes y palestinos, han sido los del imperio.
[foto de daveeza en Flickr usada de acuerdo con licencia CreativeCommons]
